Las grandes empresas no han sido las únicas en concluir que vale la pena dejar en manos de quien entiende este asunto la complicación de adquirir y gestionar una flota de vehículos. Al contrario, empresas pequeñas y medianas contratan cada vez más servicios de arrendadoras de automóviles asociadas a ABLA.
A tercerización de flotas - amplia, general e irrestricta - ha sido la palabra clave. Según Peter Drucker, el gurú de los gurús empresariales, en reciente entrevista publicada en la revista Fortune: "La mayoría de las personas ve la tercerización desde el punto de vista del corte de costos, lo que juzgo como un error. Lo que la tercerización proporciona es la mejoría de la calidad de las personas que aún trabajan para usted. Creo que las empresas deberían tercerizar todas las actividades en las cuales no hay una perspectiva de carrera que conduzca los empleados a la alta gestión". Es justamente éste el caso de la administración de flotas de vehículos para la mayoría de las empresas. Las evidencias están al alcance de todos. De acuerdo con International Data Corporation (IDC), tercerización es la palabra del momento, en Brasil y en el mundo. Mientras la industria se mantuvo estancada en 2003, el área de servicios tercerizados siguió creciendo: 11% con relación a 2002, alcanzando un movimiento de R$ 3,4 mil millones. Uno de los grandes motivadores de esta expansión fue la reducción de costos, el primer resultado de cualquier proyecto de tercerización. No obstante, por detrás de esa necesidad urgente, hay otro movimiento en curso que promete alterar la manera como las empresas encaran el uso de los automóviles - y sus propios negocios.
Las flotas de automóviles, así como el agua, la luz o el teléfono, son cada vez más vistas por las empresas como un insumo básico, a ser pago sólo de acuerdo al uso que del mismo se haga. He aquí lo que dice el periodista y consultor Nicholas Carr, en un artículo publicado en la Harvard Business Review en 2003. "Hoy, ninguna empresa elabora su estrategia en torno del uso de la electricidad". Llegamos al mismo punto con la administración de flotas de vehículos. Más que intentar usar la flota de forma estratégica, es imperativo contar con el apoyo especializado de empresas locadoras que gestionarán la flota concentrándose en la reducción de costos y riesgos.
El aumento en los costos de una flota propia es lo que generalmente dispara la señal amarilla en los pasillos de las empresas. Así, no es sorprendente que las estadísticas muestren el continuo crecimiento de la tercerización de flotas en Brasil, a ejemplo de lo que ya ocurre en Estados Unidos y en los principales países de la Comunidad Europea.